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jueves, 30 de mayo de 2013

Proyectos innovadores en educación artística


Proyecto Cartografiem-nos. ES BALUARD. Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma 

En los últimos tiempos me estoy interesando por la innovación en  didácticas del espacio en el contexto de la escolaridad obligatoria y en particular en el ámbito de la educación artística.

Entendiendo que la Educación plástica y visual ofrece potencialidades únicas y de extrema relevancia para la comprensión y transformación del espacio, esta asignatura puede reivindicar un papel clave para lograr la reconciliación entre el individuo y el espacio contemporáneo. Se plantea la necesidad de reinventar la representación espacial y encontrar modelos nuevos, que reinventen o actualicen los viejos sistemas.

En las últimas décadas, la relación espacio/individuo sufrió cambios que exigen nuevas conceptualizaciones, tras un largo período de intensas transformaciones en el territorio, así como de innovaciones en el ámbito de las tecnologías de información, las cuales han cambiado nuestra percepción y actuación en el espacio.

Obviamente, la enseñanza no puede quedarse indiferente a estas importantes evoluciones, y mucho menos cuando estamos hablando de algo tan básico y esencial como el lugar donde habitamos. Al margen de los aspectos emocionales – no menos importantes- desde un punto de vista más pragmático, vemos que el propio ejercicio de la ciudadanía democrática, exige muchas veces, conocimientos básicos que actualmente siguen insuficientemente atendidos en la definición de contenidos de la enseñanza obligatoria. Ejemplo de lo anterior es el planeamiento territorial y urbanístico que se aprueba (supuestamente) con la participación ciudadana, y cuyas consecuencias son de gran transcendencia en nuestras vidas.

En otro orden de ideas, también las lógicas del mercado han insistido en lo cuantitativo -el metro cuadrado- distorsionando los valores asociados al espacio-lugar, incrementando las respuestas de indiferencia.
La enseñanza obligatoria debe ser un medio para la sensibilización hacia estos aspectos, y en particular, la enseñanza plástica y visual, que ofrece un campo de aprendizaje de gran potencialidad, en el dominio de la percepción, representación y comunicación de las ideas espaciales.
Varias experiencias realizadas en el ámbito de la educación han venido avalando las artes visuales como herramienta para la investigación, reflexión y búsqueda de conocimiento (Knowles y Cole, 2008; Sullivan, 2005). En realidad, la propia evolución histórica de la cartografía (entendida como representación una  gráfica de una realidad que la supera), narra el proceso de transformación del pensamiento, como un aspecto indisociable del arte visual, en concreto, de la imagen del mundo.

En el contexto nacional, surgen algunas propuestas pedagógicas innovadoras relacionadas con esta temática (aunque, muchas veces en ámbitos externos al de la enseñanza formal). De entre estas prácticas educativas innovadoras, cabría destacar las líneas de trabajo de los Departamentos de Educación y Acción Cultural (DEACs) de los museos y centros de arte que colaboran con formatos experimentales de educación y producción cultural, o las pedagogías urbanas incorporadas en una gran diversidad de laboratorios urbanos, colectivos de artistas, trabajadores culturales, escuelas, activistas y otras agrupaciones (Collados y Rodrigo, 2011).


Como ejemplo de una línea de trabajo directamente relacionada con los aspectos de la representación e investigación del espacio, la actividad del Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma  “cartografiem-nos”, se presenta como ”un proyecto transversal e interdisciplinario a largo plazo que reflexiona sobre el territorio a partir de las herramientas que nos dan las prácticas artísticas contemporáneas”, pretendiendo “desarrollar la visión crítica del entorno natural y/o urbano” (Es Baluard - Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma, 2013).


Referencias:


Collados, A.  y Rodrigo J. (2011). Pedagogías colectivas y experiencias de autoeducación: una aproximación a las líneas y discursos sobre prácticas educativas alternativas en nuestros días. Desacuerdos, 6, (pp. 251-271). Recuperado de http://issuu.com/museoreinasofia/docs/desacuerdos06

Es Baluard - Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma (2013). ‘cartografiam-nos’. Proyecto a largo plazo para 3r ciclo de primaria. Recuperado el 26 de febrero de 2013, de http://www.esbaluard.org/es/activitats/69/cartografiem-nos/

Knowles, J., y Cole, A. (2008). Handbook of the arts in qualitative research. Thousand Oaks, CA: Sage Publications, Inc.


Sullivan, G. (2005). Art practice as research, inquiry in the visual arts. Thousand Oaks, CA: Sage Publications, Inc.

lunes, 18 de febrero de 2013


Investigación Basada en las Artes  Visuales

Breve comentario sobre el seminario de Ricardo Marín (Universidad de Granada.




Desde hace demasiado, la tradición académica ha viniendo imponiendo un espartillo formal y conceptual a la investigación artística. ¿Por qué motivo, las tesis, tesinas, y demás tesituras artísticas que se realizan en los entornos académicos insisten en apartar las artes, tanto de sus métodos como de sus resultados?.

El pasado día 13, no fue el primer día que me pregunté lo anterior – siempre me pareció absurdo que una investigación académica en arquitectura, tuviera que tener como fin, un tocho de páginas fotocopiadas que envejecen en las bibliotecas cerradas con llaves- pero, confieso, el pasado día 13, fue de las primeras veces que obtuve alguna respuesta. Por fin, oí a la Universidad defendiendo y explicando (o persuadiendo) que la investigación no tendría que ser necesariamente así, que las artes son una válida e importante base para el conocimiento.

Por fin…y ya era hora: de otra manera, si nuestras universidades no lo reconociesen ¿como podríamos defender la importancia de la inclusión de la educación artística, como materia curricular obligatoria en la enseñanza secundaria?

viernes, 8 de febrero de 2013


La carrera espacial de la educación

A propósito del primer capítulo de “Innovación educativa con TIC en Educación Artística, Plástica y Visual” (Saura, 2011).



Citando a Marc Prensky “cuando se nos pide que seamos especialistas en cohetes, la educación se convierte en una ciencia espacial”, Ángeles Saura abre su obra, enmarcando la educación artística en una época de grandes vuelos y transiciones, donde las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) adquieren gran relevancia. Empieza por reflejar el actual contraste y la transición entre dos “estilos” de enseñanza: el tradicional –representado por el uso de la tiza; y el nuevo modelo –protagonizado por la Pizarra Digital Interactiva (PDI).

Se sugiere que la herramienta no sería solo una característica, sino que sería también caracterizadora del propio modelo. Es decir, un desarrollo tecnológico que impone una transformación histórica, y por ende pedagógica. No obstante, la tecnología que actualmente se nos presenta como un gran cambio (obstáculo u oportunidad) podría no ser tan decisiva. A menudo, la importancia de dichos cambios se encuentra magnificado por lógicas de mercado, donde el apelo a la novedad es constante. A este respecto el nombre de la herramienta “pizarra digital interactiva” resulta en sí mismo curioso, invitando las siguientes reflexiones:

La Pizarra Digital Interactiva se presenta en contraposición de la tiza, pero paradojicamente su nombre no se libera de la “pizarra”. Su significante denuncia a su significado, que en realidad no es radicalmente distinto de la pizarra tradicional: en el fondo, es un plano de grandes dimensiones que se sitúa delante de los alumnos y aglutina sus atenciones en la explicación gráfica del profesor.

-        -Sí,¡pero la pizarra digital es interactiva!- me dirán.

Efectivamente. Es un buen avance para la tecnología digital… pero no lo es tan grande respecto a la tecnología tradicional. A ver si me explico: la palabra “interactiva” que se añade a "pizarra digital", se establece fundamentalmente para marcar una diferencia respecto a los sistemas tecnológicos que inicialmente no permitían la interacción directa del utilizador, como podrían ser los proyectores de video o de diapositivas. Es cierto que la pizarra digital ofrece importantes oportunidades para traer e interactuar sobre una cantidad de soportes, y permite mezclar distintos registros. Pero lo anterior no significa que la pizarra tradicional no fuera interactiva, todo lo contrario: se podía escribir, borrar, dibujar, tocar, oler, rayar incluso producía ruidos (horribles, por cierto), llegaba a interactuar con el vestuario, imponiendo manchas en los abrigos o el uso de batas, que llegaron a marcar todo un conjunto iconográfico de una determinada época.

Un instrumento más innovador, podría ser por ejemplo, el uso de una tecnología que suprimiera el plano físico de la pizarra, un sistema compartido con los distintos alumnos pero con posibilidad de ser interactuado desde distintas ubicaciones. Algo así, ya existe en sistemas de educación online y posiblemente en determinados colegios experimentales. En ese caso se estarían introduciendo un cambio bastante más sustancial en la relación alumno – medio – herramienta de aprendizaje – profesor, y no solamente una mudanza o desarrollo de formato.

Cuando se habla en TIC, los discursos en educación artística parecen muchas veces conformarse con la adaptación o la actualización a lo disponible, cuando sería quizás bastante más interesante, reflexionar sobre la transcendencia real de estos recursos y contextos, así como proponer (y exigir, ¿Por qué no?) respuestas tecnológicas a las nuevas necesidades educativas, en su caso. La insistente repetición de ideas hechas no contribuye a la definición de nuevos rumbos; aunque el uso de las TICs, ha venido siendo una demanda cada vez más reclamada y justificada por sus bondades potenciales, el empleo de estas tecnologías no constituye el remedio para todos los males, ni mucho menos se puede asegurar (entiendo, que su uso tenga como efecto necesario, “el aumento de las capacidades comunicativas expresivas, analíticas y lógicas de los estudiantes” (Saura. 2011, pp. 16-17). Ahí es donde entra la formación del profesorado, y la conducción hacia el logro de las competencias digital y de tratamiento de información.

El primero capítulo de Saura sitúa uno de los grandes desafíos de las coyuntura educativa actual en el contraste entre el dominio del idioma digital por parte de los estudiantes (nativos digitales) y profesores (inmigrantes  digitales, o en muchos casos, diría marginados digitales). Comprendo que se exija un esfuerzo de actualización, necesario y urgente, para intentar acompañar las transformaciones que rápidamente se están operando en la sociedad de información. No obstante (y sin querer ser pesimista), si el objetivo es conducir esta carrera –la carrera espacial de la educación-, lo más probable es que lleguemos tarde; alguien ya ha puesto el hombre en la luna…Pero quizás no sea tan importante que lleguemos primero, o que lleguemos a la vez,..Lo importante puede ser tan sencillo cuanto la mirada curiosa, querer aprender enseñando, enseñando a querer aprender, con la responsabilidad y generosidad de compartir y vivir en nuestro tiempo.